Observan, por primera vez, un "diluvio galáctico" alimentar a un agujero negro

  • 11 de Junio del 2016

Un equipo de investigadores internacionales ha observado por primera vez un fenómeno climático cósmico: un cúmulo de nubes de gas intergaláctico fluyendo hacia el agujero negro supermasivo situado en el centro de una enorme galaxia a 1.000 millones de años luz de la Tierra. El hallazgo ha sido posible utilizando la red de telescopios ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) y los resultados han sido publicados la semana pasada en la revista especializada Nature el 9 de junio de 2016.
La nueva observación de ALMA constituye la primera prueba directa de que las nubes frías y densas se pueden fusionar a partir del gas intergaláctico caliente y caer directamente en el corazón de una galaxia para alimentar su enorme agujero negro central. También cambia las teorías de los astrónomos sobre la forma en que los agujeros negros supermasivos se alimentan, a través de un proceso conocido como acreción.
Según recoge la página web del Observatorio ALMA, hasta ahora, los astrónomos creían que en las galaxias más grandes los agujeros negros supermasivos se alimentaban de un flujo lento y constante de gas ionizado procedente del halo de la galaxia. Las nueva observación de ALMA muestra que, cuando se dan las condiciones climáticas, los agujeros negros también pueden tragar cúmulos gigantes y caóticos de nubes de gas molecular muy frío.
"Esta fría y caótica acreción ha sido una de las grandes predicciones teóricas de los últimos años, pero esta es una de las primeras pruebas claras que nos proporciona un observatorio sobre un agujero negro supermasivo que se alimenta de una fría y caótica lluvia", afirma Grant Tremblay, astrónomo de la Universidad de Yale, en New Haven Connecticut, Estados Unidos, y autor principal del nuevo artículo. " Es muy alentador pensar que quizá estemos realmente observando una tormenta del tamaño de una galaxia mientras alimenta a un agujero negro que tiene una masa de aproximadamente 300 millones de veces la masa de nuestro Sol", señala.
Tremblay y su equipo usaron ALMA para observar un cúmulo particularmente brillante de aproximadamente 50 galaxias ll amado Abell 2597. En su centro se encuentra una galaxia elíptica masiva conocida justamente como la galaxia más brillante del cúmulo Abell 2597. Y entre estas galaxias hay una difusa atmósfera de plasma caliente e ionizado, que se había detectado anteriormente con el Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA.
"Este gas extremadamente caliente puede enfriarse y condensarse rápidamente, y luego precipitar de la misma forma en que el aire húmedo y caliente produce nubes y lluvia en la atmósfera de la Tierra", agregó Tremblay; "al condensarse, estas nubes generan una lluvia sobre la galaxia que favorece la formación estelar y alimenta a su agujero negro supermasivo".

 

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Por: La informacion